Maçanet de Cabrenys y el refugio de Les Salines.

Maçanet de Cabrenys y el refugio de Les Salines.

Historia, arquitectura, bosques, fauna y montaña en uno de los rincones más singulares del Alt Empordà

En el extremo nororiental del Alt Empordà, allí donde el paisaje mediterráneo empieza a convertirse en montaña, está situado Maçanet de Cabrenys.

El municipio está rodeado de bosques, rieras, antiguas masías, caminos de montaña y cumbres que forman parte del paisaje fronterizo con Francia. Es un territorio en el que la historia y la naturaleza aparecen continuamente entrelazadas.

Aquí se puede caminar por un antiguo núcleo medieval, descubrir restos de fortificaciones, seguir caminos que durante siglos comunicaron Cataluña con Francia, atravesar bosques de encinas, alcornoques, robles, castaños y hayas y ascender hasta el santuario de la Mare de Déu de les Salines, situado aproximadamente a 1.080 metros de altitud.

Junto al santuario está situado uno de los lugares más curiosos de la montaña: un pequeño refugio de excursionistas que nació en el lugar que antiguamente ocupaba el gallinero del santuario.

El 6 de agosto de 1967, el obispo Narcís Jubany inauguró el refugio después de acondicionar aquel antiguo espacio para acoger a senderistas. Desde entonces ha servido de refugio a excursionistas que recorren estas montañas y a quienes siguen itinerarios como la Haute Route Pyrénéenne y los Camins de Tramuntana.

Pero para comprender Les Salines hay que empezar mucho antes.


Maçanet de Cabrenys, un territorio marcado por la historia

La presencia humana en el territorio es muy antigua. En diferentes puntos del municipio se conservan vestigios relacionados con la prehistoria y la cultura megalítica, entre ellos menhires y otros restos que demuestran la ocupación de estas montañas desde épocas muy anteriores a la formación del actual núcleo urbano.

Durante la Edad Media, Maçanet adquirió una posición estratégica por su situación entre el Empordà y las tierras pirenaicas.

El núcleo histórico se desarrolló alrededor de la iglesia de Sant Martí y del antiguo recinto fortificado conocido como la Força.

La montaña que rodea el municipio no es simplemente un espacio natural. Son vías de comunicación, zonas de pastoreo, lugares de aprovechamiento forestal y caminos que permitían atravesar la frontera.

La proximidad de Francia hizo que Maçanet viviera diferentes episodios bélicos a lo largo de los siglos.

Uno de los lugares que mejor explica este pasado es el Castell de Cabrera, levantado sobre una posición elevada desde la que se podía controlar visualmente buena parte del territorio.

El castillo fue destruido en 1288 durante la invasión francesa del Empordà. Actualmente quedan restos de la fortificación, integrados en la roca y en el bosque.

La visita tiene precisamente ese atractivo: no se trata de un castillo reconstruido, sino de unas ruinas que permiten imaginar la importancia estratégica que tuvo aquella montaña.

 


Una historia también marcada por la frontera

La frontera ha condicionado durante siglos la vida de Maçanet.

Los caminos de montaña fueron utilizados por comerciantes, pastores, contrabandistas, refugiados y personas que necesitaban cruzar de un lado a otro de los Pirineos.

Durante la Guerra Civil española, y especialmente durante el éxodo de 1939, la montaña del Alt Empordà se convirtió en vías de salida hacia Francia.

Después de la guerra, los mismos caminos tuvieron otros protagonistas: personas que atravesaban la frontera clandestinamente y redes dedicadas al contrabando.

Por eso, cuando se camina hoy por los caminos que ascienden hacia Les Salines, es fácil olvidar que esos mismos caminos tuvieron una función mucho más dura durante buena parte del siglo XX.

La montaña conserva esa memoria aunque apenas queden señales visibles.


El patrimonio arquitectónico de Maçanet

El centro histórico merece una visita antes de subir a la montaña.

La iglesia de Sant Martí es uno de los principales elementos patrimoniales del municipio y está situada integrada en el antiguo núcleo medieval.

También encontramos diferentes casas tradicionales y edificios que reflejan la evolución del pueblo entre los siglos XVII, XVIII y XIX.

La capilla de Sant Sebastià forma parte igualmente de la historia religiosa del municipio.

Otro elemento curioso es la Maça d’en Rotllan, una gran vara de hierro relacionada con la tradición de Roldán y con las leyendas carolingias que perviven en esta zona de el Pirineo.

Y dentro del término municipal merece una visita Tapis, pequeño núcleo de montaña donde está sitada la iglesia de Sant Briç, documentada desde la Edad Media.

Tapis permite además comprender cómo se organizaba antiguamente el poblamiento de estas montañas: pequeños núcleos, masías, iglesias y caminos conectados entre sí a través de un paisaje que hoy parece mucho más salvaje de lo que debió ser en otras épocas.


El gran protagonista: el bosque

Si hay algo que define actualmente el paisaje de Maçanet de Cabrenys es el bosque.

La zona está situada en una posición de transición entre el ambiente mediterráneo y el ambiente de montaña.

Esta circunstancia provoca una enorme variedad vegetal.

En las zonas más bajas encontramos encinares y alcornocales, mientras que al ganar altura aparecen robledales, castañares y otras especies caducifolias.

En las zonas más húmedas y frescas aparecen hayedos, especialmente interesantes alrededor de Les Salines y en las zonas altas.

Junto a las rieras y cursos de agua aparecen especies propias de ambientes húmedos, como fresnos, avellanos y álamos.

El resultado es un mosaico de ambientes que cambia continuamente durante una misma excursión.

No es necesario recorrer decenas de kilómetros para observar diferentes tipos de vegetación.

A veces basta con ganar unos cientos de metros de altitud.


Un paisaje que cambia con las estaciones

En primavera, los claros del bosque se llenan de flores y aumenta la actividad de insectos y aves.

El verano transforma el bosque en un refugio frente al calor de las zonas más abiertas del Empordà.

El otoño es probablemente la estación más espectacular para observar el cambio de color de los robles, castaños y hayas.

Y en invierno, con los árboles caducifolios sin hojas, se abren perspectivas que durante el resto del año permanecen ocultas.

Cada estación ofrece una experiencia diferente.

Por eso Les Salines no es un destino para visitar únicamente una vez.

La montaña cambia.


Flora y botánica

La variedad vegetal de este territorio convierte la zona en un lugar especialmente interesante para la botánica.

Entre las especies arbóreas podemos encontrar:

  • encina;
  • alcornoque;
  • roble;
  • castaño;
  • haya;
  • fresno;
  • avellano;
  • álamo temblón;
  • pino;
  • arces y otras especies caducifolias.

En las zonas de mayor altitud aparecen también especies de carácter más montano.

Una de las particularidades de la zona es precisamente la convivencia de especies mediterráneas con otras propias de ambientes centroeuropeos y pirenaicos.

En la parte alta pueden encontrarse especies de flora de especial interés, como el neret o rododendro ferruginoso (Rhododendron ferrugineum), mientras que en los prados y claros aparecen diferentes especies herbáceas y flores de montaña.

Para quien tenga interés por la botánica, el recorrido hasta Les Salines permite observar cómo cambia la vegetación prácticamente paso a paso.


Plantas aromáticas y tradición medicinal

Los caminos y claros de Maçanet también permiten descubrir infinidad de plantas aromáticas y especies que forman parte de la tradición etnobotánica catalana.

Entre ellas encontramos especies conocidas como:

tomillo, romero, lavanda, hinojo, milenrama, ortiga y diferentes plantas utilizadas tradicionalmente para preparar infusiones, condimentos o remedios populares.

El conocimiento tradicional de estas plantas forma parte de la cultura rural del territorio.

Pero hay que distinguir entre conocer una planta y recolectarla para consumirla.

La identificación debe ser absolutamente segura, ya que existen especies parecidas que pueden resultar tóxicas. Además, algunas plantas silvestres pueden estar protegidas o su recolección puede estar limitada.

Por ello, una experiencia botánica tiene mucho más interés cuando permite aprender a identificar las especies, conocer sus usos tradicionales y comprender el ecosistema sin necesidad de arrancarlas.


Fauna de los bosques

La variedad vegetal proporciona alimento y refugio a una fauna igualmente variada.

Entre los mamíferos que pueden encontrarse en el entorno están el corzo, jabalí, zorro, gineta, garduña, tejón y ardilla, además de diferentes especies de pequeños mamíferos y murciélagos.

El corzo es uno de los animales más interesantes de observar en los caminos forestales.

El jabalí es mucho más frecuente, aunque normalmente se detecta antes por sus rastros que por su presencia directa.

En el suelo pueden encontrarse huellas, zonas removidas y otros indicios de actividad animal.

También existen diferentes especies de anfibios y reptiles.

En las zonas húmedas y sombrías destaca la presencia de la salamandra, especialmente vinculada a ambientes forestales húmedos y a los pequeños cursos de agua.

La observación de fauna requiere paciencia.

En muchas ocasiones no veremos al animal.

Pero sí veremos que ha pasado por allí.


Aves: un territorio para la ornitología

Los bosques de Maçanet y Les Salines ofrecen buenas posibilidades para la observación de aves.

Entre las especies forestales se pueden encontrar pico picapinos, trepador azul, arrendajo, carbonero garrapinos, carbonero pequeño, pinzón vulgar, cuco y gavilán, entre otras.

Las zonas abiertas y las grandes paredes rocosas permiten además observar diferentes rapaces.

En el conjunto de estas montañas están presentes especies como el águila real, águila culebrera, águila calzada, halcón peregrino, búho real, milano real y abejero europeo.

La ornitología en esta zona tiene una particularidad: no consiste únicamente en mirar hacia el cielo.

Los sonidos son fundamentales.

Un paseo temprano permite identificar especies incluso antes de verlas.

Para quienes se están iniciando, una ruta especializada puede convertir los cantos, vuelos y rastros en una auténtica clase de naturaleza al aire libre.


Mariposas y lepidópteros

Durante los meses de primavera y verano, los claros del bosque y los márgenes de los caminos se convierten en uno de los mejores lugares para observar mariposas y otros lepidópteros.

La variedad de plantas, flores, altitud y ambientes favorece la presencia de infinidad de especies.

Entre las especies de interés presentes en el macizo encontramos Euphydryas aurinia, una mariposa de especial interés de conservación.

También pueden encontrarse diferentes especies de:

  • papiliónidos;
  • piéridos;
  • ninfálidos;
  • licénidos;
  • hespéridos;
  • satíridos.

La mejor época suele concentrarse entre primavera y verano, dependiendo de la temperatura y de la climatología.

Una ruta de lepidopterología requiere un ritmo completamente diferente al de una excursión convencional.

Hay que detenerse.

Buscar flores.

Observar las plantas nutricias.

Esperar.

Y aprender a distinguir las especies por el dibujo de las alas, el vuelo y el comportamiento.


Las setas de los bosques del Empordà

Cuando llegan la lluvia de finales de verano y otoño, los bosques pueden convertirse también en territorio de setas.

La tradición micológica de esta zona es importante y, dependiendo de las condiciones de cada temporada, pueden aparecer especies muy buscadas.

Entre las más conocidas están:

  • ceps o boletus;
  • rovellons;
  • pinetells;
  • rossinyols;
  • trompetes de la mort;
  • llenegues;
  • fredolics;
  • escarlets;
  • diferentes especies de peus de rata.

La aparición de setas no depende del calendario sino de la combinación de lluvia, humedad y temperatura.

Por este motivo pueden haber años extraordinarios y otros mucho más pobres.

La temporada más habitual para la recogida es el otoño, aunque determinadas especies pueden aparecer antes o prolongar su temporada.

La recolección debe hacerse siempre de forma responsable, respetando la propiedad de los terrenos y las posibles restricciones que puedan existir en cada zona.

Y, sobre todo, nunca debe consumirse una seta cuya identificación no sea absolutamente segura.

Para una experiencia micológica, el verdadero interés está tanto en encontrar las setas como en aprender a reconocer el bosque, los árboles asociados y el momento adecuado para cada especie.


El agua y la fuente de Les Salines

El agua es otro de los elementos que ayudan a explicar la vida en esta montaña.

Junto al santuario existe una fuente de Les Salines, un punto especialmente apreciado por quienes llegan caminando.

Las fuentes, rieras y pequeños cursos de agua son fundamentales para mantener los ambientes húmedos del bosque y favorecen la presencia de helechos, musgo, anfibios y vegetación de ribera.

Para el senderista, además, la fuente constituye un punto de referencia durante la excursión.

Antes de beber de cualquier fuente natural conviene comprobar siempre que el agua sea potable y que no exista ninguna indicación contraria.


El Santuario de la Mare de Déu de les Salines

Después de atravesar el bosque aparece uno de los conjuntos arquitectónicos más singulares de la montaña.

El Santuari de la Mare de Déu de les Salines está situado aproximadamente a 1.080 metros de altitud.

Su historia se remonta a la Edad Media y el edificio actual conserva diferentes fases de construcción.

La iglesia presenta una arquitectura sencilla, propia de un santuario de montaña, con una sola nave y ábside semicircular.

Junto al templo están situadas otras construcciones vinculadas históricamente al santuario, entre ellas la antigua hospedería y dependencias destinadas a quienes llegaban hasta este lugar.

Durante siglos, Les Salines fue un punto de peregrinación y acogida.

Y precisamente una de aquellas dependencias acabaría teniendo una segunda vida.


El antiguo gallinero convertido en refugio

El Refugi de les Salines es probablemente uno de los elementos más curiosos de todo el conjunto.

No fue construido originalmente como refugio.

Era el antiguo gallinero del santuario.

El 6 de agosto de 1967 fue inaugurado como refugio por el obispo Narcís Jubany.

Desde entonces ha servido como lugar de descanso para senderistas.

Actualmente es un refugio libre y sin guarda, con 12 plazas. Dispone de espacio para cocinar, chimenea, agua en el exterior y literas; no dispone de duchas ni mantas. Es gratuito y  no funciona mediante reserva convencional.

Es una construcción sencilla.

No hay lujo.

No hay habitaciones de hotel.

No hay servicios propios de un alojamiento turístico.

Precisamente por eso conserva el espíritu de los antiguos refugios de montaña.

Un lugar para llegar después de caminar, descansar, cocinar algo y continuar al día siguiente.


Un refugio ligado a las grandes rutas pirenaicas

Les Salines forma parte de dos grandes itinerarios.

Por un lado, es una etapa de la Haute Route Pyrénéenne, que atraviesa el Pirineo.

Por otro, forma parte de los Camins de Tramuntana, una ruta que une cuatro refugios del Centre Excursionista Empordanès.

Desde el refugio se pueden plantear excursiones hacia Fontfreda, Roc de Fraussa, Castell de Cabrera y Pic de les Salines.

La ruta de los cuatro refugios atraviesa una gran variedad de paisajes y tiene como extremos Roses y Albanyà, pasando por la Albera, Requesens, Les Salines y Bassegoda.

El recorrido completo ronda los 121 kilómetros y está planteado por etapas.


Los cuatro refugios de Camins de Tramuntana

Los cuatro refugios vinculados a esta travesía son:

Refugi del Coll de Banyuls

Es el refugio situado más cerca del Mediterráneo.

Está situado en el entorno del Coll de Banyuls, dentro de la zona fronteriza de la Albera.

Representa el inicio montañoso de una travesía que progresivamente abandona el ambiente mediterráneo para adentrarse en zonas de mayor altitud.

Refugi del Forn de Calç

Situado en el entorno de Requesens, al norte del castillo.

Tiene capacidad aproximada para 12 personas, es un refugio libre y dispone de chimenea apta para cocinar. Está rodeado de bosque y cerca existe una fuente de agua ferruginosa.

Su característica arquitectónica más interesante es su propio origen: se trata de un antiguo horno de cal rehabilitado como refugio.

Es decir, dos de los cuatro refugios de la travesía tienen algo en común con Les Salines: ambos aprovechan construcciones que originalmente tenían otra función.

Refugi de les Salines

Es el refugio de montaña de Maçanet de Cabrenys.

Está situado junto al santuario, aproximadamente a 1.080 metros.

Tiene 12 plazas, chimenea, espacio para cocinar y agua en el exterior. Es libre y sin guarda.

Su característica más singular es, naturalmente, su historia como antiguo gallinero del santuario.

Refugi de Bassegoda – Can Galan

El último refugio de la travesía es el de Bassegoda, también conocido como Can Galan.

Está situado a los pies del Puig de Bassegoda y tiene una historia también muy vinculada al mundo rural.

El edificio fue originalmente una escuela del antiguo núcleo de Bassegoda y posteriormente fue convertido en refugio de montaña.

Tiene unas 20 plazas, espacio para cocinar, chimenea y una fuente cercana. Desde allí se puede subir hacia el Puig de Bassegoda, de unos 1.374 metros, en aproximadamente una hora y media. La conexión senderista con Les Salines ronda las 8 horas y media.


La travesía completa

Los cuatro refugios permiten realizar una travesía de gran interés paisajístico y cultural.

El recorrido une:

Coll de Banyuls – Forn de Calç de Requesens – Les Salines – Bassegoda.

En el camino aparecen bosques mediterráneos, hayedos, zonas de montaña, patrimonio megalítico, antiguos caminos fronterizos, el santuario de Les Salines y las montañas del entorno del Puig de Bassegoda.

La etapa entre Les Salines y Bassegoda es especialmente montañera: atraviesa la zona del Moixer y el Roc de Fraussa antes de continuar hacia el oeste. El recorrido de Les Salines a Bassegoda supera los 30 kilómetros, con más de 1.300 metros de desnivel positivo, por lo que se trata de una ruta exigente y no de una excursión convencional.


Roc de Fraussa y Pic de les Salines

Desde Les Salines se abren infinidad de posibilidades para continuar caminando.

Una de ellas conduce hacia el Roc de Fraussa, una de las grandes elevaciones de esta zona fronteriza.

También se puede continuar hacia el Pic de les Salines.

Son recorridos para quienes quieren prolongar la excursión y disfrutar de las panorámicas de las montañas de la Albera, el Empordà y el Pirineo oriental.

La zona permite combinar perfectamente senderismo, paisaje y observación de naturaleza.


Castell de Cabrera: las ruinas que vigilan el bosque

El Castell de Cabrera es otro de los grandes puntos históricos de la montaña.

Su posición elevada permitía controlar el territorio y las vías de paso.

Hoy quedan restos de sus muros y otras estructuras integradas en el paisaje.

La visita resulta especialmente interesante porque el bosque ha ido recuperando progresivamente el espacio.

Las piedras aparecen entre árboles y rocas y el visitante tiene que reconstruir mentalmente la fortificación.

Es una de esas visitas en las que la arquitectura no puede separarse del paisaje.


¿Se puede subir a Les Salines en coche?

Sí.

Desde Maçanet de Cabrenys se accede por una pista forestal de aproximadamente 12 kilómetros hasta el santuario.

Es importante recordar que se trata de una pista forestal y que sus condiciones pueden cambiar según la climatología y las restricciones de circulación existentes.

Quien prefiera hacer la subida caminando puede salir directamente desde Maçanet.

El tiempo estimado ronda las dos horas y media, aunque depende del recorrido y del ritmo de cada persona. También existe acceso a pie desde La Vajol, en unas dos horas y cuarto, y desde Céret, alrededor de cuatro horas y media.


Desde Barcelona hasta Maçanet de Cabrenys

Desde Barcelona, Maçanet de Cabrenys se encuentra aproximadamente a 170-180 kilómetros, dependiendo del itinerario elegido.

En condiciones normales, el trayecto en coche ronda las dos horas y cuarto o dos horas y media, aunque el tiempo real dependerá del tráfico y de las paradas.

Desde el municipio empieza entonces la subida hacia Les Salines.

Por carretera y pista forestal se puede llegar hasta el entorno del santuario; a pie, la ascensión permite disfrutar mucho más del cambio de vegetación y del paisaje.


Maçanet también se disfruta alrededor de la mesa

Después de una jornada de montaña, el propio municipio y sus alrededores permiten completar la experiencia con gastronomía de la zona.

La cocina del Empordà está marcada por la combinación de productos de montaña, huerta, carnes, setas, embutidos, quesos y productos de temporada.

Durante la época de setas, el paisaje micológico también llega a la gastronomía.

Y en otoño, los productos del bosque adquieren especial protagonismo.

La gastronomía puede integrarse en una escapada de naturaleza, en una ruta de varios días o en una experiencia privada diseñada específicamente para cada visitante.


Naturaleza, historia y una experiencia completamente personalizada

Maçanet de Cabrenys y Les Salines permiten plantear una escapada mucho más amplia que una simple visita turística.

Para quienes quieren conocer el territorio de una manera privada, cercana y personalizada, ofrecemos la posibilidad de diseñar la experiencia completa según los intereses de cada grupo.

Los grupos son de máximo cuatro personas, lo que permite adaptar el recorrido, el ritmo y los contenidos de cada jornada.

Puede tratarse de una excursión de un día o de una estancia de varios días.

Guías especializados

Las experiencias pueden centrarse especialmente en:

  • historia;
  • arquitectura;
  • arte;
  • botánica;
  • ornitología;
  • mariposas y lepidópteros;
  • naturaleza y biodiversidad;
  • patrimonio rural;
  • senderismo interpretativo.

Las visitas pueden realizarse en castellano, catalán e inglés, y se pueden solicitar otros idiomas.

No se trata simplemente de acompañar al visitante por un camino.

La idea es interpretar el lugar y adaptar la experiencia a aquello que realmente le interesa.

Una persona apasionada por las mariposas tendrá una excursión completamente diferente a quien quiera conocer la arquitectura medieval.

Un aficionado a la ornitología necesitará otro ritmo.

Y una persona interesada por la historia puede centrar la jornada en los castillos, caminos fronterizos, refugios, iglesias y episodios históricos de la zona.


Alojamiento rural y gastronomía privada

La experiencia puede incluir alojamiento rural y toda la organización de la estancia.

También nos encargamos de organizar reservas gastronómicas privadas o crear experiencias culinarias especiales en el propio alojamiento.

Existe la posibilidad de disponer de chef privado, con cocina local o internacional y menús diseñados específicamente para la ocasión.

Las propuestas gastronómicas pueden ser también temáticas y adaptarse a celebraciones, aniversarios, escapadas románticas o experiencias privadas.


Cenas románticas y experiencias para parejas

Para una escapada romántica se puede diseñar una experiencia completa alrededor del alojamiento y del paisaje.

Puede incluir:

  • cena privada;
  • chef privado;
  • menú personalizado;
  • ambientación especial;
  • flores;
  • música en directo;
  • fotografía profesional;
  • obsequios;
  • actividades privadas;
  • bienestar y tratamientos.

Todo se diseña para que la pareja no tenga que preocuparse por la organización.


Música en directo

La estancia también puede incorporar música en directo, con propuestas como piano o violín.

La música puede formar parte de una cena privada, una celebración, una velada romántica o una experiencia temática.

El objetivo es que cada elemento tenga sentido dentro de la experiencia y no sea simplemente un servicio añadido.


Fotografía profesional

También existe la posibilidad de realizar un reportaje fotográfico profesional durante la escapada.

Las fotografías pueden realizarse durante la ruta, en el bosque, en el santuario, en el alojamiento o en los diferentes espacios patrimoniales de la zona.

Es una opción especialmente interesante para parejas, aniversarios, celebraciones o simplemente para quienes quieren conservar un recuerdo profesional de la experiencia.


Actividades manuales y experiencias creativas

La estancia puede completarse con actividades manuales y creativas, diseñadas de acuerdo con la temporada y los intereses de los participantes.

La idea es incorporar actividades que permitan conocer el territorio de una manera participativa, no solamente contemplativa.


Bienestar en plena naturaleza

También ofrecemos la posibilidad de incorporar experiencias de bienestar, incluyendo:

  • spa;
  • masajes;
  • meditaciones guiadas;
  • oración en entornos naturales;
  • sesiones de relajación;
  • actividades de conexión con la naturaleza.

La experiencia puede finalizar con una cesta de frutas preparada especialmente para los participantes.


Toda la logística, organizada

También podemos ocuparnos de la logística de la escapada.

Existe la posibilidad de organizar coche privado con chófer, incluyendo traslados de ida y vuelta, desplazamientos durante la experiencia y los recorridos necesarios.

También se pueden solicitar servicios adicionales como:

  • floristería en el alojamiento;
  • decoración;
  • flores;
  • obsequios;
  • detalles personalizados;
  • sorpresas para celebraciones;
  • organización de actividades especiales.

La propuesta se adapta completamente a cada grupo.


Una experiencia para descubrir Maçanet de otra manera

Maçanet de Cabrenys permite combinar en un mismo territorio historia, arquitectura, bosque, montaña, fauna, flora, gastronomía y cultura.

Se puede subir a Les Salines caminando, llegar en vehículo privado, recorrer los bosques, estudiar las mariposas, observar aves, conocer la botánica, descubrir las setas en temporada, visitar el santuario, conocer la historia del antiguo gallinero convertido en refugio o continuar hacia el Roc de Fraussa, el Pic de les Salines y el Castell de Cabrera.

Y también es posible convertir todo ello en una experiencia completamente privada.

Grupos de hasta cuatro personas, un programa diseñado a medida y la posibilidad de combinar guía especializado, alojamiento rural, gastronomía, naturaleza, cultura, bienestar, transporte privado y experiencias especiales.

Para una excursión de un día o para varios días, podemos encargarnos de diseñar la experiencia completa de principio a fin, adaptándola a los intereses, el ritmo y las preferencias de cada visitante.

 

 

 

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