Teatro – Museo Dalí de Figueres.


El Teatro-Museo Dalí, construido sobre los restos del antiguo teatro de Figueres, fue concebido y planificado por el propio Dalí como su gran proyecto personal.
Su fondo de pintura permite realizar un recorrido artístico desde los inicios del pintor (La Venus que sonríe o Port Alguer).
Pero el Museo recoge sobretodo la explosión del surrealismo con obras tan emblemáticas como Espectro del sex-appeal, Leda atómica, La cesta de pan o Galatea de las esferas.
Una de las características del museo es que el propio Dalí se encargó de su diseño y está enterrado en una cripta ubicada bajo la gran cúpula geodésica creada por el propio artista.
El Museo cuenta con diversos espacios en los que se pueden apreciar algunas de sus sobras, entre estos espacios resaltan:
– Torre Galatea: una torre que data del siglo XVII bautizada en honor a Gala, musa eterna de Dalí, quien se encargó de dar un nuevo diseño al exterior de esta torre con colores muy vivos, huevos y panes; antes de entrar al museo hay que tomarse un tiempo para disfrutar de su belleza singular.
– Plaza Gala – Dalí: esta plaza en la que se encuentra una escultura dedicada al filósofo Francesc Pujols creada por Dalí es la entrada al teatro – museo, en ella encontramos la fachada del antiguo Teatre Municipal de Figueres, reconstruida bajo la dirección del genio del surrealismo.
– Interior del museo: dentro del museo encontramos 6 espacios distribuidos en 22 salas en las que encontramos obras icónicas de Dalí, el recorrido tiene una duración aproximada de dos horas.
– Patio y escenario: considerado uno de los elementos centrales del museo, donde encontraremos una obra maestra de Dalí el Carro Naval. Cadillac lluvioso (1974-1985).

También cabe destacar un conjunto de obras que Dalí creó pensadas para su Museo como la sala Mae West, la sala Palacio del Viento, el Cadillac lluvioso o la pintura Gala desnuda mirando el mar que a 18 metros aparece la figura del presidente Lincoln.
La Sala Mae West es una de las más populares del Teatro-Museo Dalí. En ella podemos contemplar el retrato tridimensional de la famosa actriz, representada por medio de piezas de mobiliario ubicadas de forma precisa.

En 1988 se añade el espacio expositivo de la sala de las Loggias que muestra la obra tardía de Salvador Dalí, basada en la experimentación científica y en el estudio de clásicos de la pintura.

El Teatro-Museo Dalí de Figueres forma, junto con el Castillo Gala Dalí de Púbol y la Casa-Museo Salvador Dalí de Portlligat, el triángulo daliniano ampurdanés que permite adentrarse en la vida y obra de uno de los pintores catalanes más internacionales.

La pasión de Dalí por el orden geométrico se ve exaltada al final de la década de los años cuarenta, coincidiendo con su vuelta a España. Al mismo tiempo se edita 50 secretos mágicos para pintar, donde se evidencia esta obsesión.
El capítulo quinto de la publicación se inicia con una recreación, casi mística, del número cinco, que es a su vez la cantidad de los conocidos sólidos platónicos; que son poliedros convexos tal que todas sus caras son polígonos iguales entre sí.

Como apunta Dalí, el número cinco es el número de dedos de la mano y el número que ordena el reino animal y vegetal, pero nunca el mundo inorgánico.
El número cinco en forma de pentágono aparece como la “quinta esencia” de lo orgánico. El hexágono por el contrario se considera el antitipo.
La esfera ha simbolizado lo celeste, lo divino, en las culturas cristiana y musulmana.

Sobre una planta cuadrada que representa lo terrenal se alza un volumen esférico que conecta con lo celestial, lo divino.
La curvatura esférica representa de la misma manera la bóveda celeste, para Dalí la esfera es la reina de las figuras geométricas que ejerce su reinado en lo que denomina la monarquía de la esfera.
Cuando el proyecto de la cúpula queda aprobado en el consejo de Ministros, Pérez Piñero presenta dos variaciones a Dalí, de las que elige la de frecuencia 12 , es decir, aquella que divide la arista del poliedro esférico en doce partes.
La cúpula poliédrica que se recoge en los planos de ejecución del proyecto Mejora de la cúpula para el Museo Dalí en Figueras es un icosaedro esférico de 14 metros de diámetro con una altura en la clave de 10 metros, que descansa sobre pechinas asimétricas que se apoyan en los muros del antiguo teatro reconvertido en Museo.
Realmente existen dos cúpulas concéntricas: una exterior de mayor frecuencia, realizada para el mantenimiento de la interior, y esta, que es la que aloja la piel de vidrio que la cierra.
La cúpula interior es la que el arquitecto Pérez Piñero realizó personalmente y es ejecutada inicialmente en Calasparra para comprobar el perfecto ajuste y montaje de todas sus piezas y elementos.
Volviendo de la supervisión del montaje definitivo en Figueras es cuando fallece y de la concreción de la cúpula exterior y de la finalización de las obras se ocupan su hermano, José María Pérez Piñero, y su hijo, Emilio Pérez Belda, que eran colaboradores habituales del arquitecto.

El prototipo de cúpula reticular es el que utiliza Pérez Piñero para saciar la obsesión de Dalí por el espacio centralizado en lo que denominaría la cúpula monárquica, ya que el pintor considera que la esfera es la reina de los cuerpos geométricos.
Sin embargo, sobre el Teatro-museo Dalí es un icosaedro esférico lo que nos encontramos, cuerpo que Dalí también exaltaba, ya que el icosaedro es el símbolo del agua, del movimiento, de lo dinámico frente a lo estático, y se convierte en la abstracción de la cúpula esférica.
Las analogías de Dalí con el mundo natural también aparecen en el esqueleto del erizo de mar, donde nuevamente el pintor reconoce el espacio cupulado que se ofrece al espectador a partir de una abertura pentagonal.
El número cinco en forma de pentágono aparece como la “quinta esencia” de lo orgánico.
El hexágono por el contrario se considera el antitipo.
La cúpula reticular se obtiene mediante la proyección del icosaedro sobre la esfera, donde se sitúan los 20 triángulos esféricos. Al dividir las aristas de estos triángulos el icosaedro queda facetado en pentágonos y hexágonos.
Sobre el cielo de Figueras reina el sueño de Dalí en forma de cúpula monárquica, porque recordemos la cúpula reina entre los cuerpos sólidos y es la representación de la bóveda celeste que Dalí desmaterializa.

Los muros de la Torre Galatea son de color rojo y amarillo, haciendo referencia a los colores de Cataluña, tierra natal de Salvador Dalí.
En todas sus obras, hay una referencia a Cataluña: el paisaje, la historia,….
Los muros están compuestos de maniquíes, de huevos y de trozos de pan.

Durante las noches de verano, se puede disfrutar de la magia de Dalí, concretamente en el mes de agosto hasta el mes de septiembre , el Teatro-Museo Dalí ofrece visitas guiadas de lunes a sábado para poder descubrir la obra surrealista más grande del mundo debajo de la luz de la luna.
El teatro-museo Dalí es el tercer museo de arte más visitado de España sólo por detrás del Museo del Prado y del Museo Reina Sofía.

Localización: Plaça Gala i Salvador Dalí, 5 – Figueres (provincia Girona).
Cómo llegar:
- TREN:
Línea Barcelona – Figueres (RENFE).
Línea Barcelona – Figueres-Vilafant (AVE/AVANT).
Línea Perpiñan – Figueres Vilafant (SNCF).
Linea Cervera – Figueres (SNCF).
Línea París – Figueres-Vilafant (AVE/AVANT).
La estación de trenes de Figueres está a 12 minutos caminando del Teatro-Museo Dalí.
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– BUS:
Línea Aeropuerto Girona – Figueres (SARFA).
Línea Perpiñan- Figueres 8EUROLINES).
Línea Barcelona y Maresme – Figueres (SAGALÉS).
En coche:
Autopista AP7 (Barcelona-La Jonquera) salida Figueres o por la Nacional II (Barcelona-Francia) hasta llegar al centro de la ciudad.
La entrada cuesta 15 Euros, excepto ofertas, grupos y online.
El horario varía según el dia y la fecha, pero suele estar abierto desde las 10.30 de la mañana a las 18:00 de la tarde.
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