Roses – La belleza del antiguo templo de «Venus» Romano.

Roses es un municipio catalán de la comarca del Alt Empordà en la provincia de Girona, está situada en la costa norte del golfo de Rosas, al sur del Cap de Creus, en la Costa Brava.
Se trata de una población catalana mediterránea, marinera y turística, con urbanizaciones, hoteles, playas y dos puertos (pesquero y deportivo), siendo uno de los principales destinos turísticos, por visitantes de todas partes del mundo.
La costa del municipio de Roses incluye una larga playa de arena y más hacia el este un gran número de calas, entre las cuales destacan Canyelles Petites, L’Almadrava, Cap Norfeu, Punta Falconera y Montjoi.

No es de extrañar que los Griegos y después los Romanos eligieran este lugar de Cataluña en la Costa Brava como punto de entrada a la península ibérica. Dando como resultado uno de los asentamientos más importantes de España y de Europa.
Los primeros rastros de asentamientos humanos en el término municipal de Rosas se encuentran en las montañas que rodean el actual núcleo urbano.
En el llamado “Cau de las Guilles” se han encontrado restos arqueológicos del paleolítico superior o Magdaleniense, que son los hallazgos más antiguos encontrados en el término municipal.

En el paraje conocido como «casa quemada» se encuentran tres dólmenes los denominados, “Cruz de Cobertella”, “Cama de la General y Cabeza del Hombre” que datan de unos 3.000 años antes de nuestra era del periodo neolítico. Juntos a ellos hay varios menhires y cistas, todos ellos monumentos funerarios que dan fe de la existencia de un asentamiento humano en el lugar.
En el año 333 a. C. se asientan en San Pedro de Roda una serie de familias procedentes de la ciudad griega de Masalia (Marsella).
Posteriormente el asentamiento se mueve a la parte llana del territorio y recibe el nombre de Roses, cuyos restos se encuentran en el patio de armas de la actual ciudadela.
La colonia llegó a tener una gran importancia mercantil. Prueba de ello es la acuñación de monedas que aquí se llevaba a cabo. Estas monedas llevaban por una cara una rosa, y por la inversa la cabeza de la ninfa “Arethusa” con la leyenda «rodeton».

En el año 216 a. C. llega una expedición militar romana al mando de “Cneo Cornelio Escipión Calvo”.
La expedición estaba compuesta por setenta barcos con 1800 caballos y 36.000 infantes y estableció un campamento en la zona, cerca del asentamiento heleno.
El asentamiento militar romano vino a constituir una importante ciudad comercial llegando a ser una de las cinco poblaciones mayores del distrito del Empordà.
Existía una magnífica plaza con una estatua de un caballero rosense. En esta plaza se situaba el templo de la diosa “Minerva”. Según un plano de “Claudio Ptolomeo”, en las montañas se encontraba el templo de “Venus”. Roses obtuvo el título de municipio durante la segunda mitad del siglo i d. C., lo cual constituye una señal de su esplendor en aquella época.
En la zona se desarrolló la industria de la cerámica. También había villas agrícolas en el campo, que eran autosuficientes y que producían vino, aceite y cereales, y tenían vacas, cerdos y rebaños de ovejas. Además se desarrolló en la ciudad la salazón de pescado.
Entre los años 650 y 700 de nuestra era, la población abandona el llano y se asienta en una elevación cercana, creando el poblado del “Puig Rom”, el castrum visigótico. Este asentamiento está fortificado y constituye una de las fortificaciones visigóticas más relevantes.
La villa tomó importancia como centro comercial, dadas las favorables condiciones que tiene la bahía, convirtiéndose también en un objetivo militar a defender de piratas sarracenos y franceses, lo que dio lugar a la construcción de la ciudadela de Rosas y el Castillo de la Trinidad, fortificación del siglo xvi mandada realizar por el rey Carlos I, el año 1552, siendo sitiada, modificada, reformada y arreglada en sucesivas ocasiones (1645–1659, 1794–1795), hasta la invasión napoleónica (Guerra de la Independencia, 1808–1814), a cuya finalización el ejército francés dejó la ciudadela inutilizable para fines militares.
Durante la Guerra Civil, Roses sufre bombardeos y se construyen los refugios antiaéreos: el de la Paz, en la plaza general Prim (que se conserva íntegro), y el de la Ciudadela (se conservan ruinas del mismo al ser desguazado una vez pasada la guerra).
Entre 1939 y 1948 se construyen, por orden de Franco, en punta Falconera una serie de búnkeres para baterías de costa para defender la bahía de una posible invasión.
En la década de 1960 se produce la irrupción turística que pasa a ser uno de los principales motores de la economía. El desarrollo turístico cambia la trama urbana y la hace crecer a todo lo largo de la costa, con modernas edificaciones destinadas a usos hosteleros. Grandes edificios de apartamentos y hoteles surgen y se crea un amplio paseo marítimo que recorre todo el litoral. También se realiza, en la parte de “Santa Margarita”, un desarrollo urbano basado en canales que permite a las embarcaciones de recreo acceder hasta los edificios de viviendas.
Lugares de interés:
- Castillo de la Trinidad o de la Poncella: Llamado también el “botó de Roses”. Magnífico ejemplo de fortaleza de costa, se construyó a mediados del siglo xvi, junto a la ciudadela, para la defensa del puerto de Rosas y su bahía, constituyendo, junto a la ciudadela, uno de los elementos defensivos y de avituallamiento importantes de la estrategia mediterránea y europea del Imperio Español en la época moderna.

Lo mandó construir Carlos V siendo Capitán General de Artillería Luis Pizaño quien se encargó de su diseño y construcción. Está realizado sobre una planta en estrena triangular con tres niveles orientados al mar en forma de anfiteatro. En febrero de 1814, durante la Guerra de la Independencia fue destruido mediante voladura por el ejército francés. En el año 2002 se decide su recuperación y puesta en valor como monumento y espacio cultural, y tras ocho años de reformas se reinaugura en 2010.13
- Conjunto megalítico de Rosas: Repartidos por las montañas del Cap de Creus y en un recorrido familiar, encontramos una serie de construcciones megalíticas y neolíticas. Algunas de ellas datadas sobre 5.000 años antes de Cristo.

“El Dolmen del Llit de la Generala” es el más espectacular de todos. Con más de 5.000 años de antigüedad, se encuentra en el camino que sale de la “Cala Montjoi”, y justo encima de la urbanización “Els Grecs”.

Durante este recorrido podemos encontrar diferentes dólmenes, el de “Creu Cobertella” datado 3.000 años antes de Cristo, declarado monumento histórico artístico. Además podemos ver el Dolmen “Cap de l’Home y los menhires de Casa Cremada”, entre otros.
- Punta Falconera: Se trata de un Cap de Roses, de gran belleza natural con restos militares, búnkeres de defensa de costa, en la puerta del golfo, debe su nombre a la presencia histórica de halcones y cernícalos en la zona y forma parte del Cap de Creus.
- El Bulli: fue un restaurante situado en la “Cala Montjoi”, que estuvo abierto entre 1962 y julio de 2011, restaurante-Museo situado en el Parc Natural del Cap de Creus en la “cala Montjoi”, con tres estrellas en la Guía Michelin, dirigido por el chef catalán “Ferran Adrià”, y declarado el mejor restaurante del mundo, actualmente reconvertido en Restaurante-Museo.


- Karting Roses: Se trata de una pista para adultos y juniors de Karts, de 900 metros de longitud y 9 metros de ancho.

- Mini Golf Green: Situado en el paseo marítimo de Roses en primera línea de mar ofrece unas buenas vistas sobre la playa. En la parte delantera tiene una gran terraza con zona de toldos y sombrillas y en la parte trasera un gran jardín con minigolf. Las pistas son de hierba, disponen de todo tipo de rampas, túneles y obstáculos y están rodeadas de estanques con peces y tortugas, parterres y zonas con árboles.


- Ruta Cap Norfeu: Se trata de una ruta a pie desde Roses hasta Cadaqués, que forma parte del Parque Natural del Cap de Creus.

Es una ruta sencilla, empezamos con una subida hasta la torre Norfeu y después ya llaneamos hasta el final, donde tenemos una vista privilegiada sobre el mar y los acantilados que dibujan la costa dirección norte.

Una vez llegamos al punto más lejano, donde termina la tierra, las vistas son excepcionales en cualquier dirección donde miramos: al frente, la infinidad del mar, hacía el norte, podemos ver el relieve de la costa si miramos hacía el sur, se insinúa la Bahía de Roses, si giramos y nos ponemos de espaldas al mar, hacía nuestra derecha, veremos el entrante de mar que conforma Cala Jóncols, y la pequeña cala de Canadell, a nuestra izquierda, vemos Cala Montjoi… vale la pena sentarse un rato y disfrutar del inmenso espectáculo visual.
- Catamaran Mágico Roses: Experiencia de navegación silenciosa a vela o a motor inolvidable, donde se puede descubrir el fondo marino con los equipos de snorkeling gratuitos a bordo, ofrecen diferentes opciones.

- Aquabrava: se trata de un parque acuático para disfrutar en familia o con amigos, del día más sensacional y refrescante del verano.

- Playa de Canyelles Petites: se trata de una playa residencial semiurbana que se localiza en la urbanización del mismo nombre, a unos 3 km del núcleo urbano de Roses, siguiendo la carretera que va desde el faro hacia la Almadrava. Es una playa de arena fina y color dorado, con aguas transparentes y de fondo arenoso, de unos 350 metros de largo por unos 25 metros de ancho. Playa que goza de gran éxito entre los bañistas debido a que se encuentra protegida de la tramontana.

- Cala Montjoi: La cala Montjoi está situada en el parque natural del “Cap de Creus”, a siete km de Roses.
Rodeada por montañas del Pirineo, se trata de cala bastante cerrada, lo que le da unas aguas tranquilas, sin demasiado oleaje ni viento por su situación. Se puede acceder en coche. En verano hay barcos (golondrinas) desde Rosas varias veces al día. El GR 92 y El camino de ronda pasa por Cala Montjoi. También está conectada con Rosas con el Itinerario Megalítico de Rosas.
Está situada al lado de un complejo turístico que le proporciona servicios como una escuela de submarinismo, acampada, alojamiento, aparcamiento y restaurantes, uno de los cuales es «El Bulli», de Ferran Adrià.

La gastronomía de Roses está basada eminentemente en el pescado fresco. Como puerto natural, Roses tiene una importante flota pesquera que a diario provee la villa de pescado fresco y marisco. El plato tradicional y más representativo es el “Suquet de Pescado” de Roses.
Tanto la cocina tradicional como la prestigiosa gastronomía moderna están dominadas por el carácter mediterráneo de este territorio: pescado fresco, aceite de oliva, excelentes productos del huerto, miel, anchoas y carne de excelente calidad. Estos productos configuran una dieta variada, sana y deliciosa.
Acompañamos las comidas con los vinos que elaboran las bodegas de la comarca, bajo la Denominación de Origen Empordà: vinos jóvenes, rosados afrutados, blancos con madera, crianzas de *cupatge”, cavas y la emblemática «garnatxa».
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